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domingo, 8 de enero de 2017

Reflexión.

En el transcurso de este curso, más concretamente en el primer cuatrimestre, he aprendido muchas cosas de las diversas asignaturas que me han impartido diversos profesores, pero sin duda, ha habido una profesora que ha marcado un antes y un después, tanto en mi enseñanza, como en la de mis compañeros, -estoy segura-.

Todo el mundo tiene miedos, y yo soy la primera, y sobre todo, miedo a no ser aceptada o a ser rechazada debido a que me cuesta mucho empezar de cero en algun lugar con gente nueva, pero tras mi paso por la asignatura he aprendido a que lo distinto no es malo ni disparatado, pues yo me considero muy distinta al gran conjunto -en su parte la gran mayoria- de la sociedad, sobre todo al conjunto de jovenes. También he aprendido a mejorar, a sacar todo de mi, a luchar por lo que verdaderamente me gusta, a ser respetada. Se que tengo fallos y antes pensaba que equivocarme era algo que no me podía permitir, pero ahora estoy segura de que para aprender, necesito equivocarme.

Siempre he tenido claro desde bien pequeña que quería ser maestra. Transmitir mis conocimientos a otras personas -en especial a niños- y hacer disfrutar a la gente, poder sacarlas una sonrisa, cada persona a su manera, en su propio mundo y yo ya tengo mi propio mundo, el cual queda iluminado por mi propia estrella, la cual, estoy segura, de que va a ir creciendo más y más, al igual que estoy segura, que realizaré millones de viajes sobre el mismo.

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